Testimonios para la Iglesia, Vol. 5, p. 619-627, día 329 draf

En una visión que me fue dada el 12 de junio de 1868, me fue mostrado algo que justificaba plenamente mi conducta al publicar los testimonios personales. “Cuando el Señor elige casos individuales y especifica sus errores, otros, que no han sido mostrados en visión, suponen frecuentemente que ellos están en lo recto, o casi. Si uno es reprendido por un mal especial, los hermanos y las hermanas deben examinarse cuidadosamente a sí mismos para ver en qué han faltado y en qué han sido culpables del mismo pecado. Deben poseer el espíritu de confesión humilde. Si otros creen que tienen razón, no por esto resulta así. Dios mira el corazón. El está probando las almas de esta manera. Al reprender los males de uno quiere corregir a muchos. Pero si dejan de aceptar el reproche y se lisonjean de que Dios pasa por alto sus errores porque no los señala a ellos especialmente, engañan sus propias almas. Quedarán envueltos en las tinieblas, y serán abandonados a su propio camino, para seguir la imaginación de su propio corazón.

“Muchos están obrando falsamente con su propia alma y están en gran manera engañados acerca de su verdadera condición delante de Dios. El emplea los medios y modos que mejor sirven a su propósito, para probar lo que está en el corazón de los que profesan seguirle. Presenta claramente los errores de algunos, para que otros sean amonestados y rehuyan esos errores. Por el examen propio pueden descubrir que están haciendo las mismas cosas que Dios condena en otros. Si realmente desean servir a Dios y temen ofenderle, no esperarán que sus pecado sean especificados antes de confesarlos y volver al Señor con humilde arrepentimiento. Abandonarán las cosas que han desagradado a Dios, como puede verse por lo comunicado a otros. Si, por el contrario, los que no andan bien ven que son culpables de los mismos pecados que han sido reprendidos en otros, y sin embargo continúan en la misma conducta carente de consagración porque no han sido nombrados especialmente, hacen peligrar su propia alma, y serán llevados cautivos por Satanás según su voluntad”.

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“Me fue mostrado que en la sabiduría de Dios los errores y pecados de todos no serían revelados… Estos testimonios individuales se dirigen a todos los culpables, aunque los nombres de éstos no estén incluidos en el testimonio especial que se haya dado; si las personas pasan por alto y cubren sus propios pecados porque sus nombres no han sido mencionados especialmente, Dios no las prosperará. No podrán adelantar en la vida divina, sino que se hundirán siempre más en las tinieblas hasta que la luz del cielo les sea completamente retraída”

En una visión que me fue dada hace como veinte años, “me fue ordenado que presentara principios generales, al hablar y escribir, y al mismo tiempo especificara los peligros, errores y pecados de algunas personas, para que todos pudiesen ser amonestados, reprendidos y aconsejados. Vi que todos deben escudriñar su corazón y vida detenidamente, para ver si no han cometido los mismos errores por los cuales otros fueron corregidos, y si las amonestaciones dadas para otros no se aplican a su propio caso. Si así sucede, deben sentir que las reprensiones y el consejo fueron dados especialmente para ellos, y deben darles una aplicación tan práctica como si se les hubiesen dirigido especialmente… Dios quiere probar la fe de todos los que aseveran seguir a Cristo. El probará la sinceridad de las oraciones de todos aquellos que aseveran desear fervientemente conocer su deber. Les presentará claramente su deber. Les dará amplia oportunidad de desarrollar lo que está en su corazón”.

El propósito de los testimonios

“En los tiempos antiguos Dios habló a los hombres por la boca de los profetas y apóstoles. En estos días les habla por los Testimonios de su Espíritu. Nunca hubo un tiempo en que Dios instruyera a su pueblo más fervientemente de lo que lo instruye ahora acerca de su voluntad y de la conducta que quiere que siga”.

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“El Señor ha visto propio darme una visión de las necesidades y los errores de su pueblo. Por doloroso que me haya sido, he presentado fielmente a los ofensores sus faltas y los medios de remediarlas… Así ha pronunciado el Espíritu de Dios amonestaciones y juicios, aunque sin retener la dulce promesa de misericordia…

“Los pecadores arrepentidos no tienen motivo para desesperar porque se les recuerden sus transgresiones y se les advierta su peligro. Estos mismos esfuerzos hechos en su favor demuestran cuánto los ama Dios y desea salvarlos. Tienen tan sólo que seguir su consejo y hacer su voluntad para heredar la vida eterna. Dios presenta los pecados de sus hijos errantes para que puedan contemplarlos en toda su enormidad a la luz de la verdad divina. Entonces les incumbe el deber de renunciar a ellos para siempre. Si el pueblo de Dios quiere reconocer su manera de tratar con él y aceptar sus enseñanzas, hallará una senda recta para sus pies, y una luz que lo conducirá a través de las tinieblas del desaliento”.

“Las amonestaciones y los reproches no son dados a los que yerran entre los adventistas del séptimo día porque su vida merezca más censura que la de los que profesan ser cristianos en las iglesias nominales, ni porque su ejemplo o sus actos sean peores que los de los adventistas que no quieren obedecer los requerimientos de la ley de Dios; sino porque tienen gran luz, y han asumido por su profesión la posición de pueblo especial y escogido de Dios, teniendo su ley escrita en su corazón. Ellos manifiestan su lealtad al Dios del cielo obedeciendo las leyes de su gobierno. Son representantes de Dios en la tierra. Cualquier pecado que haya en ellos los separa de Dios, y de una manera especial deshonra su nombre, dando a los enemigos de su santa ley ocasión de vilipendiar su causa y su pueblo, al que ha llamado a ser ‘linaje escogido, real sacerdocio, gente santa’, para que manifiesten las alabanzas de Aquel que los ha llamado de las tinieblas a su luz admirable…

“El Señor reprende y corrige a aquellos que profesan guardar su ley. Les señala sus pecados y les revela su iniquidad, porque desea que se separen de todo pecado e iniquidad, a fin de poder perfeccionar la santidad en su temor. Los reprende y corrige, a fin de que sean refinados, santificados, elevados, y finalmente exaltados a su propio trono”.

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“He estado revisando los Testimonios dados para los observadores del sábado, y me asombran la misericordia de Dios y su cuidado por su pueblo al darles tantas amonestaciones para señalar sus peligros, y presentarles la exaltada posición que él quiere que ocupen. Si quieren mantenerse en su amor y separarse del mundo, derramará sobre ellos sus bendiciones especiales y hará resplandecer su luz en derredor de ellos. Su influencia para el bien podrá sentirse en todo ramo de la obra y en todas partes del campo del Evangelio. Pero si dejan de alcanzar el propósito de Dios y continúan teniendo tan poco sentido del carácter exaltado de la obra como en lo pasado, su influencia y ejemplo resultarán una maldición terrible. Harán daño, y solamente daño. La sangre de las almas preciosas será hallada sobre sus vestiduras.

“Se han repetido los testimonios de amonestación. Pregunto: ¿Quiénes los han escuchado? ¿Quiénes han sido celosos en arrepentirse de sus pecados e idolatría, y han procedido con fervor hacia el blanco de la soberana vocación de Dios en Cristo Jesús? He aguardado ansiosamente, esperando que Dios investiría a algunos de su Espíritu y los usaría como instrumentos de la justicia para despertar y poner en orden su iglesia. Casi me he desesperado al ver año tras año mayor apartamiento de la sencillez que, según lo que Dios me ha mostrado, debiera caracterizar la vida de quienes le siguen. Ha habido cada vez menos interés en la causa de Dios, y menos devoción a ella. Pregunto: ¿En qué han procurado vivir de acuerdo con la luz que les ha sido dada los que profesan tener confianza en los Testimonios? ¿En qué han apreciado las amonestaciones dadas? ¿En qué han escuchado las instrucciones que recibieron?”

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No han de reemplazar la Biblia

El siguiente extracto de un testimonio publicado en 1876 demostrará que los Testimonios no fueron publicados para reemplazar la Biblia:

“El hermano J quiere confundir los ánimos tratando de hacer aparecer que la luz que Dios me ha dado por medio de los Testimonios es una adición a la Palabra de Dios; pero da así una falsa idea sobre el asunto. Dios ha visto propio atraer de este modo la atención de este pueblo a su Palabra, para darle una comprensión más clara de ella”. “La Palabra de Dios basta para iluminar la mente más oscurecida, y puede ser entendida por los que tienen deseos de comprenderla. No obstante todo eso, algunos que profesan estudiar la Palabra de Dios se encuentran en oposición directa a sus más claras enseñanzas. Entonces, para dejar a hombres y mujeres sin excusa, Dios da testimonios claros y señalados, a fin de hacerlos volver a la Palabra que no han seguido”. “La Palabra de Dios abunda en principios generales para la formación de hábitos correctos de vida, y los testimonios, generales y personales, han sido calculados para atraer su atención más especialmente a esos principios”.

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El 30 de abril de 1871, este asunto me fue presentado en un sueño. Me parecía estar asistiendo a una reunión importante, en la cual había mucha gente congregada. “Muchos estaban postrados delante de Dios en ferviente oración, y parecían estar muy preocupados. Importunaban al Señor con súplicas por luz especial. Algunos parecían agonizar en espíritu; sus sentimientos eran intensos; con lágrimas clamaban en alta voz por ayuda y luz. Nuestros hermanos más eminentes estaban en esta escena tan impresionante. El hermano S estaba postrado sobre el suelo, aparentemente en profunda angustia. Su esposa estaba sentada entre un grupo de indiferentes burladores. Parecía que ella deseaba que todos supiesen que despreciaba a los que así se humillaban.

“Soñé que el Espíritu del Señor descendía sobre mí, y me levanté entre lloros y oraciones y dije: El Espíritu del Señor Dios está sobre mí. Me siento instada a deciros que debéis comenzar a trabajar individualmente por vosotros mismos. Estáis esperando y deseando que Dios haga una obra que os ha dado a vosotros. Si os disponéis a hacer vosotros mismos la obra que sabéis que debéis hacer, Dios os ayudará cuando necesitéis ayuda. Habéis dejado sin hacer aquello mismo que Dios os confió a vosotros. Habéis estado invitando a Dios a hacer vuestra obra. Si hubiéseis seguido la luz que os había dado, haría brillar más luz sobre vosotros; pero mientras descuidáis los consejos, las amonestaciones y reproches que os ha dado, ¿cómo podéis esperar que Dios os dé más luz y bendiciones que descuidaríais y despreciaríais? Dios no es hombre; no puede ser burlado.

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“Tomé la preciosa Biblia, y la rodeé con varios de los Testimonios para la Iglesia, dados para el pueblo de Dios. Aquí se tratan, dije yo, los casos de casi todos. Se les señalan los pecados que deben rehuir. El consejo que desean puede encontrarse aquí, dado para otros casos similares. A Dios le ha agradado daros línea tras línea y precepto tras precepto. Pero pocos de entre vosotros saben realmente lo que contienen los Testimonios. No estáis familiarizados con las Escrituras. Si os hubieseis dedicado a estudiar la Palabra de Dios, con un deseo de alcanzar la norma de la Biblia y la perfección cristiana, no habríais necesitado los Testimonios. Es porque habéis descuidado el familiarizaros con el Libro inspirado de Dios por lo que él ha tratado de alcanzaros mediante testimonios sencillos y directos, llamando vuestra atención a las palabras de la inspiración que habéis descuidado de obedecer, e invitándoos a amoldar vuestra vida de acuerdo con sus enseñanzas puras y elevadas.

“El Señor quiere amonestaros, reprenderos, aconsejaros, por medio de los testimonios dados, y grabar en vuestra mente la importancia de la verdad de su Palabra. Los testimonios escritos no son dados para proporcionar nueva luz, sino para impresionar vívidamente en el corazón las verdades de la inspiración ya reveladas. El deber del hombre hacia Dios y sus semejantes ha sido especificado distintamente en la Palabra de Dios. Sin embargo, son pocos entre vosotros los que obedecen a la luz dada. No son sacadas a relucir verdades adicionales; sino que Dios ha simplificado por medio de los Testimonios las grandes verdades ya dadas, y en la forma de su elección, las ha presentado a la gente, para despertar e impresionar su mente con ellas, a fin de que todos queden sin excusa.

“El orgullo, el amor propio, el egoísmo, el odio, la envidia y los celos han oscurecido las facultades de percepción, y la verdad, que debiera haceros sabios para salvación, ha perdido su poder de encantar y dominar la mente. Los mismos principios esenciales de la piedad no son comprendidos, porque no hay hambre ni sed del conocimiento de la Biblia, de la pureza del corazón y santidad de la vida. Los Testimonios no han de empequeñecer la Palabra de Dios, sino exaltarla, y atraer los ánimos a ella, para que pueda impresionar a todos la hermosa sencillez de la verdad.

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“Dije además: Así como la Palabra de Dios está rodeada de estos libritos y folletos, os ha rodeado Dios de consejos, reproches, amonestaciones y palabras de ayuda. Aquí estáis clamando delante de Dios en la angustia de vuestras almas, pidiendo más luz. Dios me ha autorizado para deciros que ningún otro rayo de luz resplandecerá por medio de los Testimonios sobre vuestra senda, hasta que hagáis uso práctico de la luz que ya ha sido dada El Señor os ha rodeado de luz; pero no la habéis apreciado; la habéis pisoteado. Mientras algunos han despreciado la luz, otros la han descuidado; o la han seguido con indiferencia. Unos pocos han dedicado su corazón a obedecer fielmente la luz que al Señor le agradó darles.

“Algunos que recibieron amonestaciones especiales por medio de los Testimonios olvidaron en pocas semanas el reproche dado. Los testimonios dados a algunos han sido repetidos varias veces, pero no los consideraron bastante importantes para escucharlos cuidadosamente. Fueron para ellos fábulas ociosas. Si hubiesen considerado la luz dada, habrían evitado pérdidas y pruebas que consideran duras y severas. Ellos son los únicos a quienes deben censurar. Han puesto sobre su cuello un yugo que encuentran gravoso. No es el yugo que Cristo ha puesto sobre ellos. El cuidado y el amor de Dios se ejercieron en su favor; pero sus almas egoístas, perversas e incrédulas no pudieron discernir su bondad y misericordia. Se apresuran confiando en su propia sabiduría hasta que son abrumados de pruebas y confundidos por la perplejidad, y quedan entrampados por Satanás. Cuando recojáis rayos de luz que Dios os ha dado en lo pasado, entonces habrá un aumento de luz.

“Los remití a los hijos de Israel. Dios les había dado su ley; pero el pueblo no quiso obedecerla. Luego les dio ceremonias y ritos, para que por su cumplimiento, pudiesen recordar a Dios. Pero propendían de tal manera a olvidarle a él y sus derechos sobre ellos, que era necesario mantener sus mentes ocupadas para que comprendiesen sus obligaciones de obedecer y honrar a su Creador. Si hubiesen sido obedientes y se hubiesen deleitado en guardar los mandamientos de Dios, no se habría requerido la multitud de ceremonias y ritos.

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“Si el pueblo que profesa ser ahora el tesoro peculiar de Dios obedeciese sus requerimientos, según se especifican en su Palabra, no habrían sido dados testimonios especiales para despertarlos acerca de su deber y hacerles sentir su estado pecaminoso y el terrible peligro que corren al no obedecer la Palabra de Dios. Las conciencias han sido embotadas, porque la luz ha sido puesta a un lado, descuidada y despreciada.

“Uno se puso a mi lado, y dijo: ‘Dios te levantó y te dio palabras destinadas al pueblo y a alcanzar los corazones, como no se han dado a otra persona. El dio forma a sus testimonios para hacer frente a los casos que necesitan ayuda. No debes dejarte conmover por el desprecio, las burlas, el ridículo, el reproche y la censura. A fin de ser el instrumento especial de Dios, no debes apoyarte en nadie, sino fiar solamente en él, y aferrarte a él como el zarcillo de la vid se aferra a su soporte. El hará de ti un medio por el cual comunicará su luz al pueblo. Debes obtener diariamente fuerza de Dios para estar fortalecida, a fin de que las cosas que te rodeen no empañen ni eclipsen la luz que él ha permitido que brille sobre su pueblo por tu medio. El objeto especial de Satanás consiste en evitar que esta luz llegue al pueblo de Dios, que tanto la necesita en medio de los peligros de estos postreros días.

“‘Tu éxito reside en tu simplicidad. Tan pronto como te apartes de ella, y amoldes tu testimonio para satisfacer la opinión de cualquiera, tu poder desaparecerá. En esta época, casi todo es superficial e irreal. El mundo abunda en testimonios dados para agradar momentáneamente y ensalzar al yo. Tu testimonio es de carácter diferente. Ha de descender a las cosas pequeñas de la vida, para impedir que la débil fe muera y grabar en los corazones de los que te oyen la necesidad de resplandecer como luces en el mundo.

“‘Dios te ha dado tu testimonio para presentar al apóstata y al pecador su verdadera condición y la inmensa pérdida que sufren al continuar en una vida de pecado. Dios ha impresionado esto en tu mente abriendo tu visión, como no lo ha hecho con ninguna otra persona ahora viva, y según la luz que te ha dado, te tendrá por responsable. No es “con ejército, ni con fuerza, sino con mi Espíritu, ha dicho Jehová de los ejércitos”. “Alza tu voz como trompeta, y anuncia a mi pueblo su rebelión, y a la casa de Jacob su pecado” Isaías 58:1’”.

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Uso erróneo de los testimonios

Algunos de los que creen en los Testimonios han errado, queriendo imponerlos indebidamente a otros. En el tomo 1, no 8, se halla un testimonio que trata este punto. “Había algunos en _____ que eran hijos de Dios, y sin embargo dudaban de las visiones. Otros no habían presentado oposición, pero no se atrevían a asumir una actitud decidida al respecto. Algunos eran escépticos, y habían tenido suficientes motivos para ello. Las falsas visiones y manifestaciones del fanatismo y los malos frutos que les habían seguido, habían ejercido influencia sobre la causa en _____, contribuyendo a crear recelos acerca de todo lo que llevase el nombre de visiones. Todas estas cosas debieran haberse tenido en cuenta y convenía tener prudencia. No debiera disciplinarse ni corregirse a aquellos que nunca han visto a la persona que tiene visiones ni tienen conocimiento personal de la influencia de las visiones. Tales personas no deben ser privadas de los beneficios y privilegios de la iglesia si su conducta cristiana es correcta en otras cosas…

“Me fue mostrado que algunos podrían recibir las visiones publicadas juzgando el árbol por sus frutos. Otros son como Tomás, que dudaba; no pueden creer los Testimonios publicados, ni recibir evidencias por el testimonio de otro, sino que deben ver y tener la evidencia por su cuenta. Los tales no deben ser puestos a un lado, sino que debe manifestarse larga paciencia y amor fraternal para con ellos hasta que finalmente se decidan en pro o en contra. Si combaten las visiones, de las cuales no tienen conocimiento; si llevan su oposición hasta luchar contra aquello en lo cual no tienen experiencia… la iglesia puede saber que no están en lo correcto”.

Algunos de nuestros hermanos habían tenido larga experiencia en la verdad, y durante años habían estado familiarizados conmigo y mi obra. Habían comprobado la veracidad de los Testimonios y aseverado su fe en ellos. Habían sentido descansar la poderosa influencia del Espíritu de Dios sobre ellos para testificar de su veracidad. Me fue mostrado que si los tales, cuando eran reprendidos por medio de los Testimonios se levantaban contra ellos y obraban secretamente para menoscabar su influencia, habría que obrar fielmente con ellos; porque su conducta haría peligrar a aquellos que carecían de experiencia.

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Tatiana Patrasco