Testimonios para la Iglesia, Vol. 9, p. 49-56, día 453

Sección 2—La utilidad de las publicaciones*

“El Señor daba palabra; había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas”Salmos 68:11.

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Nuestras publicaciones

La obra grandiosa y admirable del último mensaje evangélico debe continuar hoy como nunca antes. El mundo debe recibir la luz de la verdad por el ministerio evangelizador de la palabra, efectuado por nuestros libros y periódicos. Nuestras publicaciones deben demostrar que el fin de todas las cosas está próximo. Tengo orden de decir a nuestras casas editoriales: “Alzad el estandarte; alzadlo más alto. Proclamad el mensaje del tercer ángel de manera que se oiga en el mundo entero. Debe verse claramente que aquí están los que guardan los mandamientos de Dios, y la fe de Jesús Apocalipsis 14:12. Que nuestras publicaciones proclamen el mensaje como testimonio para todo el mundo”.

Nuestros obreros deberían ser animados a dedicar su atención especialmente a libros que establezcan las pruebas de nuestra fe, libros que enseñen las doctrinas de la Biblia y preparen un pueblo capaz de soportar las pruebas de los angustiosos días que nos esperan. Después de haber llevado a la gente a la luz de la verdad, por medio da instrucciones bíblicas impartidas con espíritu de oración, y mediante el uso juicioso de nuestros impresos, debemos enseñarles a ser obreros de Dios en palabra y doctrina. Debemos motivarlos a distribuir los libros que tratan temas bíblicos, libros cuyas enseñanzas preparen a un pueblo que sea capaz de permanecer firme, que esté aferrado a la verdad y tenga sus lámparas encendidas.

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Hemos permanecido adormecidos en lo que atañe a la obra que podría llevarse a cabo por la difusión de publicaciones bien preparadas. Prediquemos ahora mismo la Palabra con energía resuelta, mediante el uso juicioso de periódicos y libros, para que el mundo comprenda el mensaje que Jesús dio a Juan en la isla de Patmos. Que toda persona que profesa el nombre de Cristo testifique: “El fin de todas las cosas es inminente; preparémonos para ir al encuentro de nuestro Dios”.

Nuestros impresos debieran circular en todas partes. Publíquense en muchos idiomas. El mensaje del tercer ángel debe darse por este medio tanto como en la predicación de viva voz. Despertad, vosotros que creéis en la verdad para este tiempo. Os incumbe el deber de proveer todos los medios posibles para ayudar a que los que comprenden la verdad puedan proclamarla. Parte del dinero que produce la venta de nuestras publicaciones debe usarse para aumentar nuestro equipo de trabajo, a fin de poder así producir una cantidad mayor de impresos destinados a abrir los ojos que no ven y a preparar el terreno de los corazones.

Existe el peligro de que nos dejemos invadir por un espíritu de mercantilismo y absorbernos tanto en los negocios terrenales, que las verdades de la Palabra de Dios no se manifiesten en nuestra vida. El amor a los negocios y a las ganancias se vuelve cada vez más dominante. Hermanos míos, que vuestras almas se conviertan sinceramente. Si hubo alguna vez un tiempo en que fuese necesario comprender nuestras responsabilidades, es ahora, cuando la verdad está caída en la calle y la rectitud no puede entrar. Satanás ha descendido con gran poder, para obrar con todas las seducciones de falsedad e injusticia en aquellos que perecen; y todo lo que es susceptible de ser removido lo será; solamente subsistirán aquellas cosas que no puedan ser sacudidas.

El Señor vendrá muy pronto; estamos entrando en escenas de calamidades. Los agentes de Satanás aunque invisibles, se esfuerzan por destruir las vidas humanas. Pero si nuestra vida está escondida con Cristo en Dios, contemplaremos su gracia y su salvación. El Señor viene para establecer su reino sobre la tierra. Que nuestras lenguas sean santificadas y empleadas para su gloria. Trabajemos ahora como nunca antes. Se nos exhorta a instar “a tiempo y fuera de tiempo”. 2 Timoteo 4:2. Debemos crear oportunidades para la presentación de la verdad, y aprovechar toda ocasión que se nos presente para atraer a la gente al Salvador.

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Como pueblo, debemos volver a convertimos, para que nuestra vida santificada anuncie la verdad tal cual es en Jesús. Al mismo tiempo que repartimos nuestras publicaciones podemos, con el corazón ardiente y palpitante, hablar del amor del Salvador. Sólo Dios puede perdonar los pecados; si no comunicamos este mensaje a los inconversos, nuestra negligencia puede implicar su perdición. Nuestros periódicos contienen verdades bíblicas benditas y salvadoras, y muchas personas pueden contribuir a su venta. El Señor nos pide a todos que nos esforcemos para salvar a los que perecen. Satanás está obrando y procura seducir aun a los mismos escogidos. Ahora es el momento de trabajar con vigilancia. Debe darse publicidad a nuestros libros y periódicos; el Evangelio de la verdad presente debe ser dado sin tardanza a nuestras ciudades. ¿Cumpliremos con nuestro deber?

Si la vida y la enseñanza de Cristo son el tema de nuestra constante atención, todo lo que suceda nos servirá de tema para hacer presentaciones impresionantes. Así predicaba Cristo el Evangelio en todas partes; mientras hablaba, su pequeño auditorio aumentaba hasta transformarse en una multitud. Los evangelistas actuales deben ser colaboradores de Cristo. Como los primeros discípulos, ellos tienen la misma segura promesa: “Toda potestad me es dada en el cielo y en la tierra. Por tanto, id, y doctrinad a todos los gentiles, bautizándolos en nombre del Padre y del Hijo, y del Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí, yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén”. Mateo 28:18-20.

La obra que el pueblo de Dios debe realizar está estipulada en la Palabra inspirada: “Principio del Evangelio de Jesucristo, Hijo de Dios. Como está escrito en Isaías el profeta: He aquí yo envío a mi mensajero delante de tu faz, que apareje tu camino delante de ti”. Marcos 1:2-3.” He aquí mi siervo, yo le sostendré; mi escogido, en quien mi alma toma contentamiento: he puesto sobre él mi espíritu, dará juicio a las gentes… No se cansará, ni desmayará, hasta que ponga en la tierra juicio; y las islas esperarán su ley”. Isaías 42:1, 4.

Dios invita a los hombres a escudriñar diligentemente las exigencias de su ley. Su palabra es sagrada, infinita. La causa de la verdad debe brillar y destacarse como una lámpara encendida. Un estudio concienzudo de la Palabra hará conocer la verdad. El pecado y el error no podrán permanecer, pero la ley de Dios será justificada. “Así dice Jehová Dios, Creador de los cielos, y el que los despliega; el que extiende la tierra y sus productos; el que da aliento al pueblo que mora sobre ella, y espíritu a los que por ella andan: Yo Jehová te he llamado en justicia, y te sostendré por la mano; te guardaré y te pondré por pacto al pueblo, por luz de las naciones; para que abras los ojos de los ciegos, para que saques de la cárcel a los presos, y de casas de prisión a los que moran en tinieblas”. Isaías 42:5-7. Los cristianos deben buscar su luz en la Palabra de Dios, y luego con fe, dar esta luz a los que moran en tinieblas.

Sanatorio, California,

24 de mayo de 1908.

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Hagamos circular las publicaciones

En la noche del 2 de marzo de 1907, muchas cosas me fueron reveladas en cuanto al valor de nuestras publicaciones que contienen la verdad presente, y la poca diligencia de nuestros hermanos y hermanas para asegurarles una amplia difusión.

Se me mostró en repetidas ocasiones que nuestras prensas debieran estar continuamente ocupadas en publicar la luz de la verdad. El tiempo actual es un tiempo de tinieblas espirituales para la iglesia del mundo. La ignorancia de las cosas divinas ha encubierto a Dios y la verdad de la vista de los hombres. Las fuerzas del mal se congregan y fortalecen. Satanás promete a sus asociados que hará una obra que seducirá al mundo entero. Mientras que la actividad de la iglesia es sólo limitada, Satanás y sus ejércitos están desplegando una actividad intensa. Las iglesias seudocristianas están muy lejos de haber convertido al mundo, pues ellas mismas se han dejado corromper por el egoísmo y el orgullo; y necesitar, experimentar el poder regenerador de Dios en su seno antes de poder guiar a otros hacia un ideal más elevado y más puro.

Un incidente alentador

Pasé la tarde del día 2 de marzo con el Hno. S. N. Haskell y su esposa, hablando de la obra que se está haciendo en Oakland y de su proyecto de ir a pasar algún tiempo en South Lancaster. Después de esta visita, me sentí cansada y me fui a acostar temprano. Padecía de reumatismo en el costado izquierdo y no podía encontrar descanso. Daba vueltas en la cama, buscando una posición que me hiciese sufrir menos. Experimentaba en el corazón un dolor que no me auguraba nada bueno. Por fin pude dormir.

Hacia las 9:30 de la noche, procuré darme vuelta y comprobé que todo dolor había desaparecido. Al darme vuelta de un lado a otro y al mover las manos, experimentaba una ligereza y libertad extraordinaxias, indescriptibles. El cuarto estaba inundado de una luz maravillosa, suave, azulada; me parecía estar en los brazos de seres celestiales.

Había ya disfrutado en el pasado de esta luz especial en momentos particularmente bendecidos; pero esta vez era más evidente, más impresionante, y sentía una paz tan perfecta y abundante que las palabras me faltan para expresarla. Me senté y me vi rodeada por una nube brillante, blanca como la nieve, cuyos bordes tenían un pronunciado color rosado. La música más arrobadora llenaba el aire y reconocí en ella el canto de ángeles. Luego una voz me dijo: “Nada temas; yo soy tu Salvador. Los santos ángeles te rodean”.

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“¡Es pues, el cielo! -dije-, y ahora puedo descansar, Ya no tendré que dar ningún mensaje ni habré de soportar que éstos sean interpretados torcidamente. Todo va a ser fácil y voy a disfrutar de paz y descanso. ¡Oh, qué paz inefable llena mi alma! ¿Es esto verdaderamente el cielo? ¿Soy de veras hija de Dios? ¿Disfrutaré para siempre de esta paz?’

La voz replicó: “Tu obra no ha terminado aún”. Volví a dormir, y cuando desperté oí la música y tuve deseos de cantar. Entonces alguien pasó cerca de mi puerta y me pregunté si habría visto la luz. La luz se disipó después de un tiempo, pero la paz permaneció.

Un poco más tarde, volví a dormir y me pareció estar en una junta en la que se estudiaba nuestra obra de publicación. Varios de los dirigentes estaban presentes, y también el Hno. Haskell y su esposa consultaban con los demás respecto a la difusión de nuestros libros, folletos y periódicos.

El Hno. Haskell presentaba poderosos argumentos para que se diese una difusión más intensa a los libros que contienen el conocimiento que fuera comunicado a la Hna. White, libros que contienen el mensaje especial que el mundo necesita hoy. Decía: “¿Por qué nuestras iglesias no aprecian más ni reparten con mayor profusión libros que son divinamente aprobados? ¿Por qué no se presta atención especial a las obras que contienen advertencias relativas a la obra de Satanás? ¿Por qué no se da mayor circulación a los libros que muestran cómo Satanás se esfuerza por contrarrestar la obra de Dios, y que descubren sus planes y seducciones? Los males morales de esas seducciones deben ser eliminados abriendo los ojos de la gente, para que discierna la situación y los peligros actuales, y haga esfuerzos diligentes para aferrarse por fe de Cristo y su justicia”.

Un mensajero celestial estaba en nuestro medio y pronunció palabras de advertencia y de instrucción. Nos hizo comprender con toda claridad que el Evangelio del reino es el mensaje por cuya falta el mundo perece, y que este mensaje, contenido en nuestras publicaciones ya existentes y en aquellas que aún han de aparecer debería hacerse circular entre la gente de cerca y lejos.

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Peligro de los estudios especulativos

La luz de la verdad que Dios se propone hoy que el mundo reciba, no es la que los eruditos procuran impartir, porque estos hombres suelen llegar a conclusiones erróneas en sus investigaciones, y en su estudio de numerosos autores se entusiasman con teorías que son de origen satánico. Satanás, disfrazado de ángel de luz, ofrece a la consideración de las mentes humanas temas que parecen sumamente interesantes y que abundan en misterio científico. En la investigación de esos temas, son inducidos a aceptar conclusiones erróneas y a unirse con espíritus seductores en la obra de proponer nuevas teorías que alejan de la verdad.

Existe el peligro de que las falsas opiniones expresadas en los libros que han estado leyendo sean entretejidas por nuestros ministros, profesores y redactores con sus argumentos, discursos y publicaciones, bajo la creencia de que son idénticos en principio a las enseñanzas del Espíritu de verdad. El libro The Living Temple [El templo viviente] es una ilustración de esta obra, cuyo autor declaró que sus enseñanzas eran iguales a las contenidas en los escritos de la Sra. White. Tendremos que hacer frente repetidamente a la influencia de hombres que estudian ciencias de origen satánico, por medio de las cuales Satanás procura negar la existencia de Dios y Cristo.

El Padre y el Hijo tienen su personalidad individual. Cristo declaró: “Yo y el Padre uno somos”. Juan 10:30. Pero fue el Hijo de Dios quien vino al mundo en forma humana. Poniendo de lado sus vestiduras reales y regia corona, veló su divinidad con humanidad, para que la humanidad mediante su sacrificio infinito llegara a ser participante de la naturaleza divina y escapara de la corrupción que se encuentra en el mundo a causa de la concupiscencia.

Cristo fue tentado en todo, en la misma forma como el hombre es tentado, pero en ningún momento lanzó una temible acusación contra el tentador. A cada tentación opuso la palabra del Señor. “Escrito está” fue el arma infalible que usó. Como representantes de Cristo debemos enfrentar los ataques del enemigo con la palabra del Dios viviente. Nunca debiéramos permitimos seguir la senda de la serpiente al usar sus argumentos aparentemente científicos. Satanás no puede obtener ventaja del hijo de Dios que confía en la palabra de Dios como su defensa.

Nuestro Consejero impresionó profundamente nuestra mente con la idea de que el pueblo de Dios que observa los mandamientos debe ser santificado por la verdad, y esa verdad debe recibir siempre el lugar más destacado. No debemos olvidar que Satanás todavía vive para ejercer su poder engañador por medio de la falsa ciencia.

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Tatiana Patrasco