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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 478-486, día 125

Reprensión del egoísmo Estimado Hno. A, Desde el Congreso de Illinois, su caso me ha preocupado mucho. Cuando recuerdo algunas cosas que se me mostraron acerca de los ministros, especialmente usted, me siento tremendamente angustiada. En la reunión de Illinois hablé especialmente acerca de las cualidades de un ministro. Cuando presenté ante la gente las…

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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 469-477, día 124

Cuando el tiempo lo permite, todos los que puedan hacerlo, debieran caminar al aire libre en verano e invierno. Pero la ropa debiera ser apropiada para el ejercicio, y los pies debieran estar bien protegidos. Una caminata, aun en invierno, sería más benéfica para la salud que todas las medicinas que los médicos puedan prescribir.…

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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 460-468, día 123

A los que han dado un uso equivocado a los fondos dedicados a Dios se les requerirá que den un informe de su mayordomía. Algunos han tomado recursos egoístamente por causa de su amor a la ganancia. Otros no tienen una conciencia sensible, ha sido caracterizada por un egoísmo largamente acariciado. Consideran las cosas sagradas…

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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 452-460, día 122

Cristo es nuestro ejemplo. ¿Los ministros de Cristo son tentados y fieramente abofeteados por Satanás? Así también lo fue el que no conoció pecado. Se volvió a su Padre en estas horas de angustia. Vino a la tierra para proveer un modo por el que pudiéramos encontrar gracia y fortaleza para ayudarnos en cada momento de…

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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 443-451, día 121

La influencia de algunos ministros no es buena. No han controlado cuidadosamente el uso de su tiempo, dando así a la gente un ejemplo de laboriosidad. Pasan momentos en la indolencia y horas que, una vez registradas para la eternidad con sus resultados, nunca se pueden recuperar. Algunos son naturalmente indolentes, lo que les hace difícil…

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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 434-442, día 120

Aceptando la cruz de la verdad Estimada Hna. U, En alguna medida conozco su temperamento peculiar, su cautela, sus temores y su falta de esperanza y confianza. Comparto sus sufrimientos mentales, ya que no puede comprender todo en cuanto a nuestra posición y fe tan claramente como lo desearía. Sabemos que usted es muy concienzuda,…

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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 426-425, día 119

Muchos profesos observadores del sábado no sujetan el cuerpo. Las mentes de algunos de los que han aceptado el sábado siempre habían sido depravadas. Y cuando aceptaron la verdad no sintieron la necesidad de hacer un cambio decisivo y darle otro rumbo a su vida. Estuvieron muchos años siguiendo las inclinaciones de un corazón irregenerado,…

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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 417-425, día 118

Serias enfermedades o una poderosa convicción han despertado las conciencias de algunos de los culpables y de tal modo los han mortificado que los han impulsado a confesar estas cosas con profunda humillación. Otros continúan siendo culpables. Han practicado este pecado casi toda su vida y, en su constitución física deteriorada y su frágil memoria,…

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Testimonios para la Iglesia, Vol. 2, p. 408-416, día 117

-408- Cuando me fueron mostrados los peligros que corren los que profesan cosas mejores, y los pecados que existen entre ellos -una clase que no se sospecha que esté en peligro de ser afectada por estos pecados corruptores- sentí la necesidad de saber: ¿Quién, oh Dios, podrá mantenerse en pie cuando tú aparezcas? Sólo los…

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